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Música

El día que un videoclip costó más que una película

En 1995, Michael y Janet Jackson llevaron el videoclip a otro nivel: una nave espacial, efectos especiales y una producción que costó 7 millones de dólares, convirtiendo “Scream” en uno de los videos más ambiciosos de los años 90.

Publicado el 11 de septiembre de 2026
El día que un videoclip costó más que una película

En 1995, un videoclip podía durar apenas unos minutos y, en teoría, su función era bastante sencilla: acompañar una canción y ayudar a promocionarla en televisión. Pero Michael Jackson y Janet Jackson decidieron hacer algo mucho más grande. Para presentar “Scream”, construyeron un mundo futurista, contrataron a uno de los directores más importantes de la época y gastaron una cifra que todavía hoy resulta difícil de imaginar: 7 millones de dólares.

El resultado fue uno de los videoclips más ambiciosos de los años 90.

Una nave espacial para escapar de todo

“Scream” apareció en 1995 como el primer sencillo del álbum HIStory: Past, Present and Future, Book I de Michael Jackson. La canción y el videoclip eran una respuesta al enorme acoso de los medios que el cantante había sufrido durante los años anteriores, y la idea visual buscaba representar a los dos hermanos alejándose de todo aquello.

El director fue Mark Romanek, que imaginó a Michael y Janet dentro de una enorme nave espacial. El diseño de producción estuvo a cargo de Tom Foden, y los distintos ambientes de la nave fueron construidos como escenarios reales.

La producción terminó ocupando siete estudios de sonido y utilizó once escenarios diferentes. Había una sala de arte, espacios de descanso, una zona de videojuegos y distintos ambientes futuristas en los que los hermanos podían bailar y moverse mientras la cámara saltaba de una escena a otra.

Todo estaba filmado en blanco y negro, con una estética que parecía más cercana a una película de ciencia ficción que a un videoclip convencional.

¿En qué se fueron los 7 millones?

La cifra incluía mucho más que los artistas frente a una cámara. Había que construir los escenarios, iluminar cada ambiente, realizar efectos visuales y desarrollar las transformaciones digitales que aparecen durante el video.

Entre las imágenes más recordadas están las guitarras eléctricas que parecen volar, las pantallas, los movimientos imposibles de los personajes y los efectos de transformación que hoy pueden parecer sencillos, pero que en 1995 requerían un trabajo considerable.

Guinness World Records registró oficialmente el videoclip como el más caro realizado hasta ese momento, con un costo de 7 millones de dólares.

Para entender lo extraordinario de aquella cifra, hay que mirar unos años hacia atrás. En 1989, Madonna había establecido otro récord con “Express Yourself”, dirigido por un joven David Fincher, con un presupuesto de 5 millones de dólares. El video estaba inspirado en Metropolis, de Fritz Lang, y también había convertido una canción en una producción visual de enormes dimensiones.

Pero “Scream” llevó aquella competencia todavía más lejos.

Un videoclip convertido en acontecimiento

La apuesta no terminó en el estudio de grabación. “Scream” tuvo una presentación televisiva especialmente importante en junio de 1995, dentro del programa Primetime Live de ABC. La emisión coincidió con una entrevista a Michael Jackson y su entonces esposa Lisa Marie Presley y, según estimaciones citadas por Forbes, alrededor de 64 millones de personas vieron aquella emisión.

El videoclip después recibió once nominaciones a los MTV Video Music Awards y ganó tres premios. En 1996 también obtuvo el Grammy al Mejor Video Musical, Formato Corto.

Aquello demostraba que un videoclip podía ser mucho más que una pieza promocional. Podía convertirse en un acontecimiento por sí mismo.

Cuando una canción empezó a parecer una película

Lo interesante de “Scream” no es solamente cuánto dinero costó. Es lo que representa dentro de la historia de la música popular.

Durante los años 80, los videoclips ya habían cambiado para siempre la relación entre la música y la televisión. Pero durante los 90 algunas grandes estrellas empezaron a tratarlos prácticamente como pequeñas películas: grandes escenarios, directores reconocidos, efectos especiales, vestuario elaborado y presupuestos millonarios.

“Scream” llevó esa idea al extremo.

Hoy podemos ver una producción semejante en cuestión de segundos desde cualquier teléfono. En 1995, en cambio, millones de personas tuvieron que esperar a que la televisión transmitiera aquel extraño viaje espacial en blanco y negro para descubrir qué habían hecho Michael y Janet Jackson.

Y detrás de aquellos cuatro minutos y medio había 7 millones de dólares, siete estudios de sonido y una producción que buscaba demostrar que un videoclip también podía ser un espectáculo.

No era solamente una canción con imágenes.

Era Hollywood intentando entrar en la televisión musical.

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