El juego de Game Boy donde todo quería hacerte perder
Un gato, un ratón y una carrera interminable entre VHS, teléfonos, disquetes y otros objetos de los 90. Así era este extraño juego de Mundo B

Los videojuegos de principios de los 90 tenían una regla casi sagrada: había que tener un objetivo.
Salvar una princesa. Derrotar enemigos. Llegar al final de una pantalla. Conseguir la mayor cantidad de puntos posible.
Pero Gato vs. Ratón propone algo bastante más sencillo: correr detrás de un ratón y tratar de no quedarse atrás.
El concepto parece fácil. El gato avanza automáticamente y el jugador solamente tiene que saltar los obstáculos que aparecen en el camino. El problema es que el recorrido nunca termina y, cuanto más tiempo pasa, más rápido se vuelve todo.
Y ahí es donde el juego empieza a ponerse interesante.
Cuidado con los objetos
En lugar de encontrarnos con los enemigos habituales de los juegos de la época, Gato vs. Ratón decidió convertir objetos cotidianos en parte del desafío.
Un VHS puede aparecer justo delante del gato. Un teléfono de los grandes puede bloquear el camino. También hay televisores, teclados, disquetes y otros objetos que parecen haber salido directamente de una habitación de principios de los 90.
No hay monstruos.
No hay soldados.
Hay tecnología vieja esperando para hacerte tropezar.
Los objetos especiales
Pero el escenario también esconde algunos elementos que pueden ayudar al jugador.
Un CD puede ralentizar temporalmente el juego. Un disquete permite recuperar una vida. Un joystick habilita el doble salto y un teléfono móvil de los primeros años puede hacer que el gato entre en una especie de modo turbo.
El VHS es probablemente el objeto más extraño de todos.
Al recogerlo, algunos obstáculos pueden resultar falsos. Parecen peligrosos, pero al tocarlos descubrís que no eran reales.
¡Era falso!
¿Hasta dónde podés llegar?
Como buen juego de arcade, Gato vs. Ratón no tiene una historia complicada ni un final tradicional.
La pregunta es otra:
¿Cuánto tiempo podés mantenerte corriendo?
Cada segundo aumenta la puntuación. Cada obstáculo puede terminar con la partida y cada nuevo poder puede cambiar completamente el ritmo del juego.
Y, por supuesto, el ratón sigue ahí.
Siempre un poco más adelante.
Un juego sencillo, pero difícil de soltar
Visualmente, Gato vs. Ratón apuesta por una estética que recuerda a los primeros años de las consolas portátiles: pocos colores, gráficos pequeños y una pantalla que parece esconder mucho más de lo que realmente muestra.
No intenta impresionar con gráficos espectaculares.
Su objetivo es mucho más sencillo:
que quieras volver a intentarlo después de perder.
Y probablemente ahí esté su mayor virtud.
Porque después de unos minutos jugando, uno deja de preguntarse por qué un gato persigue a un ratón entre teléfonos, VHS y disquetes.
La única pregunta que importa es:
¿cuántos puntos vas a conseguir esta vez?
▶ JUGAR A GATO VS. RATÓN Mundo B es una sección de ficción de Alternativo 8090. Los videojuegos, publicaciones y acontecimientos presentados aquí forman parte de este universo imaginario.


