El primer SMS de la historia decía solamente dos palabras
En diciembre de 1992, un programador envió desde una computadora el primer mensaje de texto de la historia. Todavía faltaban años para que los SMS se convirtieran en parte de la vida cotidiana.

Hoy mandamos mensajes sin pensarlo. Escribimos una frase, agregamos un emoji, enviamos una foto y esperamos la respuesta. En los años 90, sin embargo, la idea de escribir unas palabras en un teléfono y hacer que aparecieran en otro todavía era algo completamente nuevo.
El 3 de diciembre de 1992, un programador británico llamado Neil Papworth estaba trabajando para Vodafone en el desarrollo de un nuevo sistema de comunicación para redes móviles. Ese día decidió probarlo enviando un mensaje que terminaría convirtiéndose en una pequeña pieza de la historia de la tecnología.
Escribió:
“Merry Christmas”.
No había emojis. No había teclado táctil. No había WhatsApp, grupos, notas de voz ni siquiera una conversación de ida y vuelta. Era simplemente un mensaje corto enviado desde una computadora a un teléfono móvil.
Y lo curioso es que Papworth ni siquiera estaba usando un teléfono para escribirlo.
Un mensaje que nació desde una computadora
El primer SMS fue enviado desde una computadora al teléfono de Richard Jarvis, entonces director de Vodafone. Jarvis recibió el mensaje durante una fiesta navideña de la empresa.
El dispositivo receptor era un Orbitel 901, un teléfono móvil de comienzos de los años 90.
Para entender lo extraño que resultaba aquello hay que recordar cómo eran los teléfonos de esa época. Los celulares todavía eran productos relativamente nuevos, grandes y costosos, y su función principal seguía siendo hablar.
La posibilidad de enviar pequeñas cantidades de texto existía dentro de la tecnología GSM, pero todavía nadie sabía si terminaría convirtiéndose en una forma cotidiana de comunicación.
Ese primer mensaje fue, en cierto modo, una prueba de que el sistema funcionaba.
El SMS ya existía, pero casi nadie lo usaba
La tecnología no se convirtió inmediatamente en un fenómeno.
Durante los primeros años, los SMS tuvieron una característica que hoy parece increíble: no estaban pensados originalmente como una herramienta de conversación masiva entre personas.
El sistema permitía mensajes de hasta 160 caracteres, una limitación que terminaría influyendo incluso en la manera en que escribíamos.
Con el tiempo comenzaron a aparecer abreviaturas como LOL y otras formas de acortar palabras para aprovechar mejor el espacio disponible. También comenzaron a popularizarse los emoticones construidos con caracteres del teclado.
Pero todavía faltaba algo fundamental: que los teléfonos permitieran escribir y responder mensajes cómodamente.
En 1993, Nokia introdujo una función de SMS en sus teléfonos y una señal sonora característica para avisar que había llegado un mensaje.
El problema era que los celulares todavía no eran como los conocemos
Durante buena parte de los años 90, tener un teléfono móvil no significaba necesariamente tener una herramienta para mandar mensajes todo el día.
Los primeros teléfonos GSM eran muy diferentes de los que aparecerían después. Nokia, por ejemplo, lanzó su Nokia 1011, uno de sus primeros teléfonos GSM portátiles, a finales de 1992.
La tecnología estaba avanzando, pero el hábito todavía no existía.
Eso cambiaría poco a poco.
En 1999, siete años después del primer SMS, los mensajes de texto finalmente pudieron intercambiarse entre diferentes redes móviles, un cambio que ayudó enormemente a su expansión.
A partir de entonces, el SMS comenzó a dejar de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una nueva forma de comunicación.
Y entonces llegó la generación que aprendió a escribir distinto
Durante los años siguientes, el mensaje de texto empezó a cambiar incluso la manera de escribir.
Como había que aprovechar cada carácter y los teclados de los celulares eran incómodos, comenzaron a aparecer abreviaturas, palabras recortadas y mensajes cada vez más rápidos.
Lo que había empezado con un “Merry Christmas” enviado desde una computadora terminaría convirtiéndose en millones de conversaciones cotidianas.
Y después llegarían los teléfonos con mejores teclados, los mensajes multimedia, los smartphones y finalmente las aplicaciones de mensajería.
Pero todo empezó mucho antes.
Un mensaje que parecía insignificante
Aquel primer SMS no anunciaba una revolución. No contenía una noticia importante ni una frase destinada a quedar en la historia.
Era solamente un saludo navideño.
Pero el 3 de diciembre de 1992, dos palabras demostraron que un teléfono podía hacer algo que hasta entonces no formaba parte de la vida cotidiana: recibir un mensaje escrito enviado desde otro lugar.
Décadas después, mandar un texto desde un celular es algo tan normal que cuesta imaginar que alguna vez tuvo que hacerse por primera vez.
Y ese primer mensaje fue mucho más sencillo de lo que cualquiera podría haber imaginado.
“Merry Christmas”.


