La computadora de los 80 que parecía hecha para sobrevivir al fin del mundo
En 1982 apareció una computadora portátil con carcasa de magnesio, memoria sin partes móviles y una resistencia poco común. Terminó en manos de militares y astronautas, y años después protagonizó una historia increíble.

A comienzos de los años 80, una computadora portátil todavía parecía algo salido de una película de ciencia ficción.
No existían los notebooks delgados que conocemos hoy. Una computadora era, en general, un aparato grande que permanecía sobre un escritorio y necesitaba estar conectado a diferentes periféricos.
Entonces apareció una máquina diferente.
En 1982, la empresa estadounidense GRiD Systems Corporation presentó la GRiD Compass 1101, una computadora que se adelantó a muchas de las características que terminarían definiendo a las notebooks modernas. Su diseño había sido creado por el diseñador industrial británico Bill Moggridge, y utilizaba una estructura plegable tipo clamshell: la pantalla se cerraba sobre el teclado para proteger el equipo.
Pero había algo que llamaba todavía más la atención.
Su carcasa estaba construida con una aleación de magnesio.
La empresa no había creado simplemente una computadora para poner sobre un escritorio.
Había creado una máquina pensada para poder ser transportada y utilizada en condiciones mucho más exigentes. El Science Museum la describe directamente como una computadora portátil robusta, y señala que fue diseñada para ser portátil y resistente.
Y eso terminó llevándola a lugares donde una computadora doméstica jamás habría llegado.
La computadora que terminó en manos de militares
La GRiD Compass había sido pensada originalmente para profesionales que necesitaban llevar una computadora fuera de la oficina.
Pero sus características despertaron rápidamente el interés del gobierno estadounidense.
Pesaba alrededor de 5 kilos, utilizaba memoria de burbuja magnética que no necesitaba las piezas móviles de un disco convencional y podía incorporar un módem de 1.200 baudios. Para 1982, era una máquina extraordinariamente avanzada.
Su precio también era extraordinario: alrededor de 8.000 dólares de la época. Eso hizo que no fuera precisamente una computadora para cualquier hogar.
El principal comprador terminó siendo el gobierno estadounidense, mientras que el ejército también utilizó equipos GRiD en aplicaciones de campo.
Y entonces apareció un cliente todavía más extraño.
La NASA.
¿Qué hacía una computadora portátil en el espacio?
Cuando NASA comenzó a utilizar computadoras GRiD en los transbordadores espaciales, la resistencia del equipo dejó de ser solamente una característica comercial.
La agencia necesitaba una máquina compacta, relativamente liviana y capaz de soportar las condiciones de una misión espacial.
El National Air and Space Museum explica que los primeros vuelos del transbordador llevaron computadoras GRiD y que fueron elegidas por su carcasa metálica resistente y su memoria de estado sólido. Uno de los usos del software era mostrar gráficamente la posición del transbordador en el espacio con respecto a la Tierra y a la zona iluminada u oscura del planeta.
Así, aquella computadora que había nacido como una herramienta profesional terminó viajando al espacio.
Pero todavía faltaba la parte más increíble de la historia.
La computadora que sobrevivió a una tragedia
En enero de 1986, el transbordador Challenger se desintegró poco después de su lanzamiento.
Entre los equipos que habían viajado en la misión había computadoras GRiD.
Una de ellas terminaría convirtiéndose en protagonista de una historia extraordinaria.
Según IEEE Spectrum, una GRiD que estaba a bordo del Challenger sobrevivió al accidente y fue recuperada posteriormente. La máquina habría vuelto a funcionar después de ser recuperada.
Es difícil imaginarlo desde la perspectiva actual.
Una computadora portátil de los años 80, con una pantalla diminuta, unos pocos cientos de kilobytes de memoria y una carcasa de magnesio, había terminado formando parte de una de las tragedias más conocidas de la exploración espacial.
Y, según los reportes sobre aquel equipo, la computadora todavía funcionaba.
No era una computadora para el apocalipsis
Lo más interesante es que la GRiD Compass no fue creada específicamente para sobrevivir a un apocalipsis, como podría sugerir una historia de ciencia ficción.
Su objetivo era mucho más práctico: crear una computadora portátil que pudiera utilizarse fuera de una oficina y que fuera suficientemente resistente para entornos profesionales y gubernamentales.
Pero su combinación de carcasa metálica, memoria sin partes móviles, tamaño relativamente compacto y resistencia hizo que terminara en algunos de los ambientes más extremos en los que podía utilizarse una computadora.
Y esa es precisamente la razón por la que hoy resulta tan llamativa.
El futuro de las notebooks empezó a parecerse a esto
La GRiD Compass también dejó una huella mucho más cotidiana.
Su diseño plegable, con la pantalla cerrándose sobre el teclado, se convirtió en una de las bases visuales de las computadoras portátiles que aparecerían después. El Computer History Museum la considera probablemente la primera computadora comercial creada verdaderamente en formato portátil tipo laptop.
Hoy abrir una notebook y levantar la pantalla parece la cosa más normal del mundo.
Pero en 1982 aquella idea todavía era extraordinaria.
La GRiD Compass costaba miles de dólares, tenía una pantalla diminuta y apenas una fracción de la capacidad de cualquier computadora actual.
Sin embargo, tenía algo que muchas máquinas de su época no tenían:
estaba preparada para salir del escritorio.
Terminó en oficinas, vehículos, operaciones militares y transbordadores espaciales.
Y, según los reportes históricos, incluso hubo una que regresó de uno de los accidentes más devastadores de la historia espacial.
Quizás por eso, más de cuarenta años después, resulta difícil encontrar una computadora de los 80 con una historia tan extraña.
No fue diseñada para sobrevivir al fin del mundo.
Pero, para una computadora de 1982, estuvo bastante cerca de demostrarlo.


