Primer celular inteligente: la historia del IBM Simon
El primer celular inteligente no fue el iPhone. En 1994, el IBM Simon ya combinaba llamadas, pantalla táctil, correo electrónico, fax, agenda y otras funciones que parecían adelantadas a su tiempo.

Cuando hoy pensamos en un celular inteligente, pensamos en una pantalla de gran tamaño, aplicaciones, cámara, mapas, correo, internet y cientos de funciones reunidas en un mismo aparato. Pero esa idea existía mucho antes del iPhone. El primer celular inteligente que suele reconocerse como tal apareció en 1994 y se llamaba IBM Simon Personal Communicator. Era grande, pesado y tenía una pantalla monocromática, pero podía hacer algo extraordinario para su época: combinar un teléfono celular con las funciones de una computadora de bolsillo.
La historia comenzó incluso antes de que Simon llegara a las tiendas. En 1992, el ingeniero de IBM Frank Canova trabajaba en la idea de unir las comunicaciones inalámbricas con la informática portátil. El prototipo recibió el nombre en código Angler y fue presentado en la feria COMDEX de Las Vegas. La demostración llamó la atención porque no se trataba simplemente de un teléfono con algunas funciones adicionales: era un intento de convertir el celular en una herramienta informática.

La propuesta terminó evolucionando hacia el Simon Personal Communicator, desarrollado por IBM y fabricado por Mitsubishi Electric, mientras BellSouth se encargó de llevarlo al mercado estadounidense. El producto fue presentado públicamente en 1993 y finalmente comenzó a venderse el 16 de agosto de 1994. BellSouth lo ofrecía por 899 dólares con un contrato de servicio de dos años, o por 1.099 dólares sin contrato.
Lo que hacía especial al IBM Simon era la manera en que reunía funciones que normalmente pertenecían a aparatos diferentes. Además de realizar y recibir llamadas, incorporaba una libreta de direcciones, calendario, reloj, calculadora, bloc de notas, agenda, correo electrónico y fax. También tenía un espacio para tarjetas PCMCIA, que permitían ampliar sus capacidades. El Smithsonian conserva uno de estos equipos y describe precisamente esa combinación de teléfono celular y asistente digital personal.
Y había otro detalle que hoy parece completamente normal, pero que en 1994 era sorprendente: la pantalla era táctil. El usuario podía tocar los elementos de la interfaz o utilizar el lápiz incluido para escribir y manejar las funciones del dispositivo. No existía una tienda de aplicaciones como las actuales, ni un sistema pensado para descargar cientos de programas, pero Simon ya reunía varias herramientas independientes dentro de un mismo aparato. El Computer History Museum lo describe como el primer smartphone y destaca precisamente la utilización de una pantalla táctil para marcar números y escribir.
Sin embargo, llamarlo “smartphone” requiere una pequeña aclaración histórica. En 1994 ese término todavía no era la denominación habitual del producto. El Simon fue bautizado como Personal Communicator y la expresión “smart phone” comenzó a aparecer posteriormente en publicaciones; Ericsson popularizó además la denominación “Smart Phone” al presentar en 1997 su concepto GS88, conocido como Penelope. Por eso resulta más preciso decir que el IBM Simon fue el primer dispositivo comercial que hoy reconocemos ampliamente como smartphone, aunque no llevara ese nombre en su lanzamiento.
En comparación con un celular actual, Simon tenía limitaciones enormes. Pesaba alrededor de 510 gramos y utilizaba una batería de níquel-cadmio. Su autonomía era uno de sus principales problemas, mientras que las redes celulares de la época tampoco ofrecían las posibilidades de conectividad que hoy damos por sentadas. No tenía navegador web, cámara, GPS ni una plataforma de aplicaciones comparable con Android o iOS.
El precio tampoco ayudaba. El dispositivo estaba dirigido principalmente a usuarios profesionales y personas que podían pagar una tecnología muy costosa. Finalmente, BellSouth dejó de comercializarlo en febrero de 1995. Las estimaciones más citadas sitúan las ventas en unas 50.000 unidades durante aproximadamente seis meses. Fue una vida comercial breve para un producto que, desde la perspectiva actual, parece mucho más importante de lo que sus ventas podrían sugerir.
Después llegarían otros intentos de convertir el teléfono en una computadora portátil. El Nokia 9000 Communicator, presentado en 1996, llevó todavía más lejos esa combinación al incorporar funciones de comunicación y herramientas informáticas en un formato diferente. Más adelante aparecerían dispositivos de Ericsson, BlackBerry y otros fabricantes, mientras las redes móviles y los sistemas operativos iban haciendo posible una nueva generación de teléfonos inteligentes.
El gran cambio para el público masivo llegaría mucho después, con el iPhone de 2007 y posteriormente con Android. Pero esos productos no surgieron de la nada. El IBM Simon ya había planteado, más de una década antes, una pregunta que hoy parece obvia: ¿qué pasaría si el teléfono que llevamos encima pudiera hacer también el trabajo de una pequeña computadora?
Por eso, cuando alguien pregunta cuál fue el primer celular inteligente, la respuesta más aceptada es el IBM Simon Personal Communicator de 1994. No se parecía demasiado a un teléfono moderno y ni siquiera llevaba entonces el nombre de smartphone. Pero tenía la idea fundamental: reunir comunicación telefónica y computación personal en un único dispositivo portátil. El Simon no conquistó el mercado, pero dejó una pieza importante en la historia de una tecnología que terminaría transformando la vida cotidiana.


