Antes de los dibujos animados existían estas Tortugas Ninja
Antes de conquistar la televisión, las Tortugas Ninja nacieron como un pequeño cómic independiente en blanco y negro. Así comenzó la historia que las llevó a convertirse en un fenómeno de los 80s y 90s.

Si creciste con las Tortugas Ninja, probablemente las conociste de una manera muy concreta: cuatro tortugas adolescentes, cada una con su color, sus armas, el Maestro Splinter, April O'Neil y el eterno enfrentamiento contra Shredder.
Pero esa no fue la historia que apareció primero.
Mucho antes de que las Tortugas Ninja llegaran a la televisión, a los videojuegos y a las jugueterías, existió un cómic independiente, en blanco y negro, creado por dos jóvenes dibujantes que trabajaban prácticamente por su cuenta.
Y aquella primera versión era bastante diferente de las Tortugas que millones de espectadores terminarían conociendo durante los años 80 y 90.
Antes de la televisión, hubo un cómic
En 1984, Kevin Eastman y Peter Laird publicaron el primer número de Teenage Mutant Ninja Turtles a través de su propia compañía, Mirage Studios.
No se trataba de una gran producción de una editorial conocida. Era un proyecto independiente que los dos artistas escribieron, dibujaron y publicaron por sus propios medios.
El primer número apareció en mayo de 1984 y tuvo una primera tirada de apenas 3.275 ejemplares. El cómic estaba realizado en blanco y negro y tenía 40 páginas.
A primera vista, la idea parecía casi absurda: cuatro tortugas mutantes entrenadas en artes marciales.
Pero precisamente de esa combinación extraña salió algo que Eastman y Laird consiguieron convertir en una historia propia.
Cómo nacieron las Tortugas Ninja
La idea comenzó con un dibujo.
Eastman había dibujado una tortuga antropomórfica equipada con nunchakus. Laird hizo después su propia versión y, a partir de aquellos primeros dibujos, ambos comenzaron a desarrollar el concepto.
La inspiración no provenía solamente de una idea aislada. Los dos eran aficionados a los cómics y compartían una admiración especial por el trabajo de Jack Kirby.
El resultado terminó siendo una mezcla deliberadamente extraña: artes marciales, mutantes, ninjas, ciencia ficción, humor y referencias al mundo del cómic.
El nombre Teenage Mutant Ninja Turtles tampoco sonaba como el título convencional de una historieta.
Y justamente esa rareza terminó convirtiéndose en parte de su identidad.
1984: las Tortugas llegan al cómic
El primer número comenzaba directamente con acción.
Las cuatro Tortugas aparecían enfrentándose a un grupo de criminales armados en las calles de Nueva York. Después regresaban a las alcantarillas, donde vivían junto a su maestro, Splinter.
Allí aparecía otra diferencia importante con respecto a la versión que posteriormente conocería el público infantil.
El primer cómic contaba desde el principio una historia de venganza y presentaba el origen de Splinter y su relación con Hamato Yoshi, además del conflicto que terminaría vinculando a las Tortugas con el clan Foot y su enemigo, Shredder.
No era todavía el universo televisivo lleno de bromas, colores y personajes secundarios que muchos recordarían años después.
Era un cómic independiente con una estética mucho más austera.
Y funcionó.
La primera edición tuvo que ser reimpresa varias veces para responder a la demanda. Mirage señala que, durante los dos años siguientes, las ventas llegaron a alcanzar 130.000 ejemplares por número.
Aquello ya no parecía solamente una pequeña publicación hecha por dos dibujantes.
Algo estaba empezando a crecer.
Las Tortugas originales eran diferentes

Una de las cosas más curiosas cuando se descubre el cómic original es comprobar cuánto cambió la imagen de las Tortugas con el paso del tiempo.
La versión que llegó a la televisión convirtió a cada personaje en una figura fácilmente reconocible.
Leonardo, Michelangelo, Donatello y Raphael tenían personalidades diferenciadas y, en la versión televisiva, sus colores ayudaban a identificarlos rápidamente.
Pero el primer cómic era otra cosa.
Las páginas estaban dibujadas en blanco y negro y las cuatro Tortugas no dependían de los colores de sus máscaras para que el lector supiera quién era quién.
El tono también era diferente.
La primera historia tenía combates, violencia y una trama de venganza mucho más marcada. La estética estaba más cerca del cómic independiente estadounidense de comienzos de los 80 que de una serie infantil de televisión.
Y eso es precisamente lo interesante: las Tortugas que terminaron formando parte de la cultura popular de los 80 no nacieron pensando en convertirse en un producto infantil.
Del pequeño cómic a la televisión
El éxito del cómic empezó a llamar la atención fuera del pequeño circuito independiente.
Durante 1986 y 1987 comenzaron a cerrarse acuerdos relacionados con licencias, juguetes y entretenimiento. Mirage registra acuerdos con Surge Licensing, Playmates Toys y el equipo encargado de llevar el concepto a la animación.
Ahí comenzó la transformación.
Para llegar a un público mucho más amplio, las Tortugas necesitaban convertirse en algo que pudiera funcionar fuera de las páginas del cómic.
Y la televisión fue decisiva.
La serie animada debutó en 1987 y presentó a las Tortugas a una audiencia completamente diferente. La historia seguía teniendo a Leonardo, Michelangelo, Donatello, Raphael, Splinter, April O'Neil y Shredder, pero el tono era mucho más accesible para el público familiar.
La pequeña historieta independiente acababa de dar un salto enorme.
1987: las Tortugas se convierten en un fenómeno
La televisión cambió la escala del fenómeno.
Las Tortugas ya no dependían solamente de las personas que compraban cómics. Ahora podían entrar todos los días en las casas a través de la televisión.
Y alrededor de ellas comenzó a crecer todo un universo de productos.
Juguetes, figuras, videojuegos, ropa, merchandising y nuevas historias hicieron que aquellos personajes dejaran de pertenecer solamente al mundo del cómic.
Mirage documenta que los acuerdos establecidos a mediados de los 80 pusieron en marcha la maquinaria de marketing y merchandising que llevaría a las Tortugas Ninja a un público mucho mayor.
Durante los años 90, para muchos chicos y adolescentes, las Tortugas ya eran mucho más que personajes de una historieta.
Eran dibujos animados después de la escuela, figuras de acción, videojuegos y películas.
La versión televisiva había conseguido algo que parecía improbable cuando Eastman y Laird publicaron aquellas primeras páginas en blanco y negro: convertir una idea nacida en el circuito independiente en una franquicia reconocida internacionalmente.
Las Tortugas que conocimos no fueron las primeras
Por eso, cuando pensamos en las Tortugas Ninja de nuestra infancia, vale la pena retroceder un poco más.
Antes de los colores, antes de los juguetes y antes de la serie animada, existieron cuatro personajes dibujados en blanco y negro por dos autores que decidieron apostar por una idea bastante extraña.
El primer número apareció en 1984 con una tirada de apenas unos miles de ejemplares.
Tres años después, las Tortugas ya estaban llegando a la televisión.
Ese recorrido explica buena parte de lo que hace tan particular su historia.
No fueron creadas originalmente como una gran franquicia infantil esperando conquistar los 80. Primero fueron un pequeño cómic independiente.
La televisión vino después.
Y fue justamente esa transformación la que convirtió a aquellas cuatro tortugas mutantes en uno de los recuerdos más reconocibles de la cultura popular de los años 80 y 90.
La próxima vez que aparezcan Leonardo, Michelangelo, Donatello y Raphael en una pantalla, quizás resulte difícil imaginarlo.
Pero antes de que fueran estrellas de televisión, fueron simplemente cuatro tortugas dibujadas en blanco y negro que aparecieron en un cómic independiente en 1984.
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