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Cómo se buscaba en Internet antes de Google: así era

Antes de Google, encontrar información en Internet era muy diferente: directorios, buscadores y listas de sitios ayudaban a navegar una Web que todavía estaba creciendo. Así se buscaba en los años 90.

Publicado el 24 de septiembre de 2026
Cómo se buscaba en Internet antes de Google: así era

Hubo una época en la que buscar algo en Internet no significaba escribir una frase en una caja blanca y esperar menos de un segundo para obtener millones de resultados. Durante buena parte de los años 90, encontrar una página podía requerir bastante más paciencia, conocer dónde buscar y, en algunos casos, simplemente tener suerte. Antes de que Google se convirtiera en la puerta de entrada a la Web, Internet tenía otras formas de organizar su creciente cantidad de información.

El problema apareció muy rápido. La World Wide Web había comenzado a crecer a principios de los años 90 y, entre 1991 y 1994, pasó de ser un espacio utilizado principalmente por investigadores a convertirse en una colección cada vez más amplia de sitios sobre temas muy diferentes. Había páginas universitarias, proyectos personales, publicaciones, empresas, comunidades y todo tipo de experimentos. El problema era sencillo: cada vez había más cosas, pero todavía no existía una manera universal y eficiente de encontrarlas.

Una de las primeras soluciones se parecía bastante a una biblioteca. En lugar de escribir una palabra y dejar que un programa recorriera la Web, algunas iniciativas organizaban las páginas en categorías. El propio CERN había creado en 1991 una especie de catálogo de la Web, con categorías seleccionadas y mantenidas por personas. La idea tenía sentido en una Internet todavía relativamente pequeña: alguien podía clasificar los sitios y ayudar a los demás a descubrir dónde estaba la información que buscaban.

En 1994, dos estudiantes de Stanford, Jerry Yang y David Filo, comenzaron precisamente de esa manera. Crearon un listado personal llamado “Jerry and David’s Guide to the World Wide Web”, una colección de sitios seleccionados manualmente. Lo que había comenzado como una herramienta para organizar páginas terminó convirtiéndose en Yahoo!, uno de los nombres más importantes de la primera Internet. Computer History Museum señala que el proyecto comenzó como un directorio de sitios elegidos a mano y que posteriormente se transformó en buscador y portal web.

La diferencia con Google resulta enorme vista desde hoy. En aquellos directorios, la Web se parecía más a un enorme índice organizado por personas. Si querías información sobre música, por ejemplo, podías entrar en una categoría relacionada y recorrer los sitios disponibles. No necesariamente encontrabas exactamente lo que tenías en mente, pero podías descubrir páginas que ni siquiera sabías que existían.

Mientras tanto, comenzaron a aparecer sistemas capaces de buscar de una manera diferente: programas que recorrían páginas, analizaban su contenido y construían índices. Uno de los primeros proyectos importantes fue OpenText, que desarrolló tecnología de búsqueda de texto completo y llegó a trabajar con Yahoo! para indexar contenido. Su creador, Hector Garcia-Molina, recordó posteriormente que OpenText fue anterior incluso a AltaVista y que Yahoo! utilizó su tecnología como índice de la Web.

A mediados de los 90, el panorama empezó a llenarse de nombres que hoy parecen sacados de una cápsula del tiempo: Lycos, Infoseek, Excite, AltaVista y otros competían por convertirse en la herramienta que ayudara a navegar aquella Web cada vez más grande. Steve Kirsch, uno de los pioneros de los motores de búsqueda, recordó en una historia oral del Computer History Museum cómo fueron apareciendo esos competidores y cómo AltaVista se convirtió rápidamente en uno de los grandes protagonistas.

AltaVista resulta especialmente interesante porque llegó a ser considerado el buscador más popular antes de Google. Su sistema podía rastrear enormes cantidades de páginas y devolver resultados a partir de las palabras encontradas en ellas. La diferencia con los antiguos directorios era fundamental: ya no dependías exclusivamente de que una persona hubiera decidido incluir y clasificar una página. Los programas podían recorrer la Web y construir índices automáticamente.

Pero encontrar información seguía siendo complicado. Una búsqueda podía devolver páginas relevantes, pero también una enorme cantidad de resultados poco útiles. Los primeros motores tenían que decidir qué páginas mostrar y en qué orden, y esa cuestión terminaría siendo uno de los grandes problemas de la historia de Internet.

Ahí apareció Google.

Larry Page y Sergey Brin comenzaron a trabajar en un buscador cuando eran estudiantes de posgrado en Stanford. Su proyecto inicial, conocido como BackRub, utilizaba una idea particularmente importante: además de analizar las palabras de una página, podía utilizar los enlaces que recibía desde otras páginas como una señal para determinar su importancia. El principio ayudaba a separar una página simplemente relacionada con una búsqueda de otra que tenía mayor relevancia dentro de la estructura de la Web.

Google comenzó como un proyecto experimental en Stanford y aparece documentado por Computer History Museum desde 1997. La empresa se fundó en 1998 y, con el tiempo, su sistema de clasificación de resultados y su capacidad para manejar la enorme cantidad de información disponible terminaron cambiando la manera en que la mayoría de las personas encontraba cosas en Internet.

Lo curioso es que Google no inventó la búsqueda en Internet. Cuando apareció, ya existían directorios, buscadores y tecnologías de indexación desde hacía años. Lo que cambió fue la manera de ordenar y presentar esa información. La Web pasó de parecerse a una biblioteca gigantesca en la que había que conocer los estantes adecuados a convertirse, cada vez más, en una conversación directa con un buscador.

Por eso, antes de Google, buscar en Internet podía significar recorrer categorías de Yahoo!, probar diferentes buscadores, cambiar las palabras de una consulta, seguir enlaces de una página a otra o incluso guardar una dirección porque sabías que quizá nunca volverías a encontrarla.

Hoy escribimos una pregunta, pulsamos Enter y esperamos. En los años 90, encontrar algo en Internet era mucho más parecido a explorar un territorio que todavía estaba siendo cartografiado. Y durante unos años, nadie sabía exactamente cuál sería la herramienta capaz de poner orden en todo aquello.

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