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Boom box: el radiograbador de los 80 volvió a lo grande

En 2026, un enorme boom box inspirado en los radiograbadores de los años 80 volvió a llamar la atención. Tiene caseteras, CD y radio, pero también Bluetooth, USB y otras funciones que lo conectan con el presente.

Publicado el 23 de septiembre de 2026
Boom box: el radiograbador de los 80 volvió a lo grande

En 2026, cuando un teléfono puede contener miles de canciones y reproducirlas de manera inalámbrica, alguien decidió fabricar un equipo que parece haber viajado directamente desde una habitación de los años 80. Es enorme, tiene caseteras, reproductor de CD, antenas, botones físicos y una presencia que difícilmente podría confundirse con un parlante Bluetooth moderno.

Se llama BB-777 y es el nuevo boom box de Bumpboxx, una compañía estadounidense que tomó como inspiración uno de los diseños más reconocibles de aquella época: el Sharp GF-777. La propuesta parece casi contradictoria: recuperar la apariencia y buena parte de la experiencia de un radiograbador de los 80, pero llenarlo de tecnologías que en aquella época todavía no existían.

El proyecto comenzó a hacerse realidad en 2026 mediante Kickstarter. La campaña estuvo activa entre marzo y mayo y había establecido una meta inicial de 50.000 dólares. Cuando terminó, había conseguido 7.133.869 dólares aportados por 9.337 patrocinadores. La diferencia entre ambas cifras muestra hasta qué punto la idea consiguió despertar interés entre quienes buscaban algo más que un simple parlante inalámbrico.

Pero ¿por qué alguien querría volver a fabricar un aparato tan grande cuando un teléfono puede hacer prácticamente todo lo necesario para escuchar música?

La respuesta está, en parte, en que el boom box nunca fue solamente un aparato para reproducir canciones.

Durante los años 80, estos equipos formaban parte de una cultura musical que se desarrollaba en las calles, en las habitaciones, en reuniones y en encuentros alrededor de la música. Eran grandes, pesados y tenían controles físicos que se podían tocar. Una persona podía llevar su casete, conectar un micrófono, sintonizar la radio o simplemente subir el volumen y hacer que el equipo se convirtiera en el centro de atención.

El BB-777 intenta recuperar precisamente esa presencia. Bumpboxx lo presenta como una reinterpretación moderna de aquel concepto, conservando una estética inspirada en los grandes equipos de los 80 pero incorporando funciones actuales.

Y el tamaño no es solamente una ilusión provocada por las fotografías. El BB-777 mide aproximadamente 75 centímetros de largo por 16,5 de ancho y 38 de alto. Pesa unos 12,7 kilos y utiliza un sistema de tres vías con dos woofers, dos altavoces coaxiales y dos tweeters de bocina. Su potencia máxima declarada es de 270 vatios.

Pero debajo de esa apariencia de 1986 hay una colección de funciones que delatan inmediatamente que estamos en 2026.

El equipo incorpora dos compartimentos para casetes, con grabación y duplicación a alta velocidad. También tiene reproductor de CD compatible con CD, CD-R, CD-RW y MP3, reproducción mediante USB, entrada auxiliar, radio AM/FM y Bluetooth. Incluso permite grabar directamente en USB el audio procedente de casetes, CD o radio.

Eso último resulta especialmente curioso porque convierte al BB-777 en algo más que un objeto nostálgico. Una persona que todavía conserve viejas cintas puede reproducirlas y convertir sus grabaciones en archivos digitales mediante USB. Es decir, el mismo aparato que recupera una tecnología de los años 80 también puede ayudar a conservarla en un formato actual.

También funciona de forma inalámbrica. El Bluetooth permite reproducir música desde un teléfono, mientras que una batería recargable de 97,6 Wh permite utilizar el equipo sin estar conectado permanentemente a la corriente. Bumpboxx calcula hasta 15 horas de autonomía y ofrece baterías intercambiables.

Hay algo particularmente llamativo en todo esto: el BB-777 no intenta esconder que es grande.

En una época en la que la tecnología suele competir por ser cada vez más pequeña, liviana y discreta, este aparato hace exactamente lo contrario. Sus dimensiones forman parte de la experiencia. Tiene controles físicos para volumen, graves, agudos y balance, dos antenas telescópicas, micrófonos y una correa para transportarlo. Incluso las rejillas frontales son desmontables.

Y quizá ahí está la razón por la que este tipo de tecnología sigue teniendo espacio en 2026. No intenta reemplazar al teléfono ni competir con los auriculares inalámbricos en comodidad. Propone otra cosa: recuperar una experiencia física alrededor de la música.

La tendencia no se limita al BB-777. TechCrunch señaló en agosto de 2026 que los boom boxes, los reproductores de casete y los tocadiscos están reapareciendo como parte de una ola de dispositivos que combinan diseños retro con funciones modernas. En el caso de los boom boxes actuales, la combinación suele incluir casetes, altavoces grandes, Bluetooth y baterías recargables.

El fenómeno resulta interesante porque muestra cómo algunas tecnologías pueden desaparecer de la vida cotidiana y regresar décadas después por una razón diferente. En los 80, un boom box era una herramienta para escuchar y compartir música. En 2026, un aparato como el BB-777 también funciona como objeto de diseño, pieza de nostalgia y forma de volver a experimentar físicamente formatos que parecían destinados a desaparecer.

El BB-777 no convierte a 2026 en 1986. Sigue teniendo Bluetooth, USB y tecnología digital. Pero al reunir todo eso dentro de un cuerpo gigantesco lleno de caseteras, botones, antenas y parlantes, consigue algo que los dispositivos modernos rara vez intentan: hacer que la tecnología vuelva a ocupar espacio.

Y quizá esa sea la parte más curiosa de su historia. Después de décadas intentando hacer los equipos de música cada vez más pequeños, alguien decidió volver a hacerlos enormes.

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